Tómese como un cuento para niños que, supongo, es lo que se ha pretendido; porque en caso contrario habría que echarles en cara, no las imprecisiones, sino la interpretación tan imaginativa de los hechos cuando cuenta que " ... hay un lugar llamado Cueva de los Chorros, en Riópar, donde hace mucho tiempo se escondía el último bandolero, El Pernales, en cuevas ocultas por las cascadas del Río Mundo!" .
Prescindiendo de las libertades que se han tomado para hacer más atractiva esta ruta, me tomo yo también la libertad de reproducirla, aunque sin permiso, y ponerla a vuestro alcance.
